Docente: Luis Eduardo Mondragon
Perfil Profesional
En un país diverso y un mundo altamente globalizado, que plantea novedosos problemas jurídicos, la adquisición de competencias en pensamiento crítico e investigativo le permiten al abogado uninorteño enfrentar con excelencia los retos educativos en estudios de postgrado, así como asumir de manera ética y responsable su desempeño en el mercado laboral, gracias a la apropiación del conocimiento básico de la Ciencia del Derecho y el uso de las herramientas obtenidas en la práctica jurídica.
Lo anterior, acompañado de la conciencia histórica, la interdisciplinariedad con ciencias afines y la efectividad en la comunicación escrita y verbal, hacen del abogado uninorteño un profesional idóneo para desempeñarse con excelencia en diferentes áreas del conocimiento jurídico.
Un aspirante a estudiar derecho debe tener las siguientes características o cualidades
1) Conocimientos
El abogado debe ser un hombre poseedor de conocimientos teóricos en el Derecho. Su capacidad reiterada no debe ser motivo de abandono.
2) Analista
El abogado debe ser una persona diestra en el manejo de la lógica para vencer y aplicables para de allí llegar a una conclusión, representan una típica tarea silogística.
3) Experiencia
El abogado debe forjarse una experiencia valiosa, producto de un oportuno contacto con la realidad, mediante de una práctica jurídica.
4) Buena fe
El abogado debe de actuar de buena fe y debe creer en la buena fe de los demás, sin llegar al extremo de pecar de una confianza excesiva.
5) Honradez
El abogado debe ser un hombre honrado. Su probidad debe estar fuera de cualquier duda. Al abogado no le basta con ser honrado, debe parecerlo.
6) Equidad
El abogado debe ser poseedor de un buen criterio de equidad. Su pericia no deberá ser puesta jamás al servicio de las causas injustas.
7) Firmeza
El abogado debe ser una persona enérgica para insistir en sus reclamaciones con firmeza de carácter, sin llegar a violentar su lenguaje hablado o escrito. La fuerza de los argumentos apoyará su energía.
8) Discreción
El abogado debe ser una persona discreta. Los secretos que lleguen a su conocimiento en el ejercicio de la profesión constituyen el secreto profesional.
9) Veracidad
El abogado debe ser una persona veraz. La veracidad es una virtud personal de gran valía pero, en el profesional del Derecho, debe constituir una norma de conducta cotidiana.
10) Ecuanimidad
El abogado ha de estar adornado con la cualidad de la ecuanimidad. Su serenidad debe fortalecerse para estar en aptitud de pasar por duras pruebas. Su entereza de espíritu, deberá darle la calma necesaria para reflexionar y hacer prevalecer el Derecho y la justicia.
11) Respeto
El abogado debe ser un individuo respetuoso de la investidura de toda autoridad representada en un momento dado por cualquier funcionario.
12) Práctico
El abogado debe desarrollar su sentido práctico. Ha de examinar las ventajas y los inconvenientes del procedimiento que ha de seguir y no habrá de penetrar en zonas difíciles cuando pueda evitarlo. No ha de olvidar que se puede ganar perdiendo más de lo que aparentemente se gana.
13) Negociador
Al lado del sentido práctico, se desenvuelve el sentido de la negociación. La parte contraria no debe considerarse forzosamente como enemiga irreconciliable. Toda transacción implica una concesión recíproca de respectivas prerrogativas.
14) Cortesía
El abogado debe rendir pleitesía a su propia dignidad. Para poder exigir el respeto a los demás, el abogado debe empezar por respetarse a sí mismo, y esto lo logrará si establece como norma de su vida el principio de no dañar jamás al prójimo.
“Alter non laedere” (No dañar a otro)
15) Vocación
El abogado debe cultivar su vocación por la ciencia del Derecho y por el ejercicio de la profesión que ejerce. Una persona no debe permanecer un minuto en una labor que le desagrade, o para la que sienta que no tiene la debida aptitud.
16) Culto
El abogado debe ser un hombre culto. Su afán de saber no ha de abandonarlo. El fin de sus estudios oficiales no le limita su posibilidad de aprendizaje cotidiano a través de los libros y acontecimientos trascendentes de su tiempo.
17) Lealtad
El abogado como hombre se debe a la obligación de lealtad. En él las exigencias de lealtad son mayores pues, es depositario de la confianza de quien le ha encargado la defensa de sus intereses.
18) Presentación
Si bien su sencillez o su personal manera de ser no le inclinan por el apego a las reglas de la moda, sí, en cambio, su investidura de profesional del Derecho, le exigen una correcta presentación en su actuación oficial.
19) Dinámico
El abogado ha de ser un hombre dinámico. La marcha de la justicia es lenta por naturaleza propia. Que su desgano no fomente esa lentitud y, mucho menos, que no vaya a poner en peligro la subsistencia de algún derecho de los que representa.
20) Ordenado
El abogado debe ser un hombre ordenado. La falta de metódica armonía en el manejo de varios asuntos de los que simultáneamente se ocupa, pone en peligro su buena actuación y de nada serviría sus grandes conocimientos ni sus magníficas intenciones.


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